Barcelona · 24 de abril de 2026

Siento que una de las armas más poderosas de la vida para poder transformar y hacer cambios, es la de poder ser sinceros con lo que nos está pasando.

Cuando nosotros hablamos desde la sinceridad más pura que tenemos,
desde nuestros propios sentimientos,
sin juzgar,
sin atacar al otro,
sin atacarnos a nosotros,
cuando el otro escucha nuestros sentimientos,
hay algo que internamente en el otro golpea.

Eso que al otro le golpea puede hacerse visible o puede hacerse no visible, pero siempre golpea. Cuando no se hace visible, el otro puede reaccionar con indiferencia, puede atacarte o puede reaccionar como sea, porque justamente esas palabras, esos sentimientos nuestros, tocan una herida del otro.

Pero acá es muy importante que cuando hablamos o expresamos nuestras emociones, lo podamos hacer desde el amor.

Sinceridad y amor — Lidera Mundi

Decir las cosas desde el amor es entender que
no lo vamos a decir para reprochar al otro,
sino como un acto sagrado hacia nosotros mismos.

El otro puede actuar de una manera que consciente o inconscientemente reaccione, pero hay algo que adentro de él se va a mover. Puede ser que en ese momento diga: "A mí no me interesa lo que me estás diciendo." Puede ser que te ataque o lo que sea.

Pero lo importante es saber que algo adentro se haya movido en la otra persona. Y con eso ya basta. Tal vez el clic que esa persona hace no es hoy, es más adelante.

El foco nunca tiene que estar en cuál es la reacción que tiene la otra persona, ni si va a hacer algún cambio en base a la información que nosotros le dimos.

Porque nosotros simplemente
nos hacemos un regalo a nosotros mismos.

Primero, ser sinceros.
Segundo, decirlo desde el amor.

Cuando nosotros ponemos el foco en nosotros mismos y lo decimos desde el amor — no desde el reproche, no desde la bronca, no desde la ira — ahí es donde la magia sucede.

Porque si lo decimos con bronca, juzgando al otro, las palabras no le van a llegar y no van a movilizar. Pero cuando entendemos que lo estamos diciendo desde el amor hacia nosotros mismos, desde el amor hacia el vínculo, desde el amor al simple hecho de expresar nuestros sentimientos como una deuda que tenemos con nosotros mismos, ahí la magia sucede.

Dar sin esperar recibir nada a cambio.

Das tus sentimientos, que son sinceros, que son puros, que son honestos, que vienen de adentro del alma. Lo das de una forma amorosa, claramente. Y no esperas recibir un cambio, un aliento, un gracias, un "voy a cambiar".

Simplemente lo decís. Lo dejás. Si al otro le interesa cambiar, perfecto. Pero vos cumplís con esa deuda interna de hacer escuchar tus sentimientos. De escuchar a ese niño o esa niña que no fue escuchada y que necesita hoy que esa voz se escuche.

Un vínculo, una relación con el otro,
es como darle la mano al otro.

Desde mi hombro hasta su hombro,
está nuestra relación.

Lo importante es que yo me tengo que ocupar
desde mi hombro hasta mi mano
de que esa parte esté bien.

Es como si yo tengo un vecino. Yo me voy a ocupar de tener mi pasto, mi césped, mis flores, mi jardín cortado, lindo, cuidado, florecido, regado. Si el otro, por ver mi jardín hermoso, quiere también hacerlo en el suyo, perfecto. Pero él, al ver nuestro jardín hermoso, ya hay algo adentro de él que impactó. Que ya dijo: "Upa, hay otro mundo, hay otra manera de sanar este vínculo."

Esto a veces puede salir con un cara a cara. Hay veces que no podemos tener ese tipo de vínculo todavía, entonces podemos hacerlo con una carta, con un WhatsApp de audio, con un mensaje.

Y ahí podemos decirnos: "Pero la persona se lo va a tomar mal" o "igual no va a cambiar porque está muy enojado." Y ahí es donde pecamos de vuelta. Donde ponemos excusas para no animarnos a mostrar nuestros sentimientos.

Acá es donde de vuelta no nos tiene que importar si el otro va a reaccionar o no. Porque si viene desde el amor, lo que nosotros estamos dando es imposible que esa persona lo tome a mal. Puede ser que exteriorice enojo, pero tenemos que entender que las palabras y el amor a veces operan en la sombra. En la sombra del otro. Y que esas palabras van a hacer un eco en el alma del otro.

Te invito, te aliento,
a que puedas empezar a escribir
esa carta de a poco,
ese mensaje,
y que lo puedas mandar.

Que en cada oración sientas y pienses desde dónde estás enviando ese mensaje. Pensá que ser sinceros es el arma más poderosa que podemos llegar a tener.

Martin Martin Hergenreder · Lidera Mundi

Regalo de Sant Jordi · 23 de abril de 2026

Inspirado para mi amiga Yasmín

lideramundi.com